Ilustraciones Surrealistas de la Subcultura Obscura/ Dark Culture

Fragmento: Donde Mauricio encuentra a su ángel. Anatole France

Lectura Programa Temático: Cuentos Cortos (HEXEN 9.06.2011)

Anatole France (1844 – 1924). Poeta, periodista y novelista francés. Premio Novel de Literatura.

Cuando Mauricio volvió a encontrar a su ángel de la guarda después que este último había renunciado a serlo para encabezar la segunda rebelión angelical, cayó a sus pies y ebrio de alegría le pidió que volviera a ser su ángel guardián.

Abdiel expuso que ya no podía ser el ángel tutelar de un cristiano por haberse arrojado a sí mismo al abismo. Se describió como alguien horrible que respira el odio y la furia; como un ser infernal, en resumen.

-Abdiel, ¿qué piensas hacer?

-¿No te lo he dicho ya? Luchar contra Aquel que reina en los cielos, destronarle, y poner a Satanás en su lugar.

-No harás eso. En primer lugar, no es el momento adecuado. La opinión pública no es favorable. No estarías en la onda, como dice papá. Lo que se lleva ahora es ser conservador y autoritario. La gente desea ser gobernada, y el presidente de la República va a hablar con el Papa. No seas terco, Abdiel, no eres tan malo como dices. En el fondo eres como todo el mundo: adoras al buen Dios.

-Creo haberte explicado ya, mi querido Mauricio, que Aquel a quien tomas por Dios, es tan solo un Demiurgo. Ignora por completo el mundo divino superior a él y se cree, de buena fe, el único y verdadero Dios. Encontrarás en la Historia de la Iglesia de monseñor Duchesne, tomo I, página 162, que este demiurgo orgulloso y limitado se llama Ialdabaoth. Y quizá concedas más crédito a este historiador eclesiástico que a tu propio ángel. Te tengo que dejar. Adiós.

-Quédate.

-No puedo.

-No permitiré que te vayas así. Me has privado de mi ángel de la guarda. Tú eres el que tiene que reparar el daño que me has causado. Dame otro ángel.

Abdiel objetó que le era imposible satisfacer semejante exigencia, pues se había enfadado con el soberano dispensador de espíritus tutelares y no podía obtener nada por ese lado.

-Tú me has cogido mi ángel de la guarda, así que devuélvemelo. -Exclamó Mauricio.

-¡No puedo!

-¿No puedes, Abdiel, porque eres un rebelde?

-Sí.

-¿Un enemigo de Dios?

-Sí.

-Un espíritu satánico?

-Sí.

-¡Muy bien! –exclamó el joven Mauricio-. Yo seré tu ángel de la guarda entonces. No te dejaré.

Y Mauricio llevó a Abdiel a comer ostras…

Fragmento de La Rebelión de los Angeles. Anatole France

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