Ilustraciones Surrealistas de la Subcultura Obscura/ Dark Culture

Fragmento-Ensayo: Doppelgänger Juan Antonio Molina Foix

Lectura Programa Temático: Cuentos Cortos (HEXEN 23.06.2011)

¿Qué tienen en común Borges, Hoffmann, Nabokov, Stevenson, Henry James, Poe, Oscar Wilde, Hans Christian Andersen, Chamisso y otros tantos escritores cuya mención no cabe en una pregunta de dimensiones decentes? Que todos ellos trataron el tema del doble en sus escritos.

Pocos conceptos han obsesionado la imaginación humana tan perdurablemente y con tanta obstinación como el del doble. Las numerosas denominaciones intercambiables con las que se les conoce (sombra, reflejo, sosia, otro yo, imagen especular, anverso, espíritu protector, yo secreto, desdoblamiento de personalidad…) dan fe de su vasta popularidad y de su abundante repercusión literaria. Los griegos lo llamaban sosia o menecmo, en referencia a personajes de sendas comedias de Plauto inspiradas en Menandro, los romanos alter ego o genius (espíritu tutelar que protege a una persona o lugar), en la mitología escandinava se menciona el vardögr o vardager de Noruega o la fylgja de Islandia, en el viejo folklore escocés se le conocía como coimimeadh (el que camina con uno), mientras que en Inglaterra le llaman fetch o wraith (palabra de origen escocés, posiblemente derivada de la susodicha vardögr), con el significado en ambos casos de aparición o espectro, los románticos alemanes acuñaron el término doppelgänger (originalmente era doppeltgänger, literalmente <<el que camina al lado>> o <<el compañero de ruta>>), aunque las antiguas leyendas germánicas también lo denominan schutzgeist (espíritu protector).

Todos esos vocablos sugieren en esencia una concepción dualista de la naturaleza humana, ya evidente en las primitivas creencias animistas, en las que la sombra aparece como una de las representaciones más antiguas del alma, el medio mediante el cual el ser humano vio por primera vez su cuerpo, del que aquella representa una imagen fiel, aunque de sustancia más ligera.

[…]

Las antiguas leyendas nórdicas y germánicas narran el encuentro con el doble: la liberación del doble solía ser un acontecimiento nefasto que a menudo presagiaba la muerte. […]El primer doble literario de que se tiene noticia aparece en La epopeya de Gilgamesh. […] En respuesta a los ruegos de Gilgamesh, mítico rey de Uruk, la diosa Aruru, esposa del dios fecundador Marduk, crea del barro (lo mismo que el Adán bíblico) a su réplica Enkudu, amigo y colaborador, que morirá en sus brazos. La confrontación con el doble mortal le pondrá al corriente del destino del hombre y de su dimensión metafísica.

[…]

Sin embargo, tanto la intervención del término <<doble>> como la creación de una tipología adecuada que lo convirtió en motivo literario y en uno de sus temas poéticos favoritos, hay que atribuirlas al romanticismo alemán, concretamente a Jean Paul que lo adornó con elementos de la filosofía de Fichte. En su novela Siebenkäs aparece el vocablo por vez primera: “Se llaman dobles a aquellos que se ven a sí mismos”. En otra de sus novelas, hace uso de su personaje, obsesionado por el enigma de la identidad y el terror a los espejos, para ilustrar el fundamento filosófico de su angustia, llegando a bordear en la esquizofrenia.

Fragmento tipo ensayo, tomado del prólogo de Juan Antonio Molina Foix, para el libro Ater-Ego-Cuentos de Dobles. Editorial Siruela

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